Criterios Psicológicos del Amamantamiento

bebes amamantandose

El amamantamiento facilita de manera óptima la formación de un vínculo solido madre-hijo. Desde el comienzo suele lograrse una relación más estable y profunda entre ambos, en la que el bebe permanece en cercano contacto corporal con la madre, se relaciona con ella a través de la boca, fuente muy significativa en esta etapa de contacto con el niño, reconoce rápidamente a la madre pro el olor, por el sabor de su leche, y logra el punto máximo de sincronía, equilibrio y satisfacción necesarios para su desarrollo normal.

Criterios Psicológicos del Amamantamiento

El amamantamiento es para la madre la culminación de un ciclo biológico que comienza con la concepción del hijo, y contribuye a la afirmación de su condición adulta femenina, completándola en su sexualidad, satisfaciéndola en su capacidad de nutrir al niño, la respuesta sincrónica del niño la estimula a buscar el estrecho contacto con él y a desea permanecer en ese estado.
La madre conoce más rápidamente a su hijo a través de la lactancia y parece disfrutarlo mucho más.
Criterios médicos
Nutricionales: la composición de la leche de madre difiere notablemente según se analice leche de los primeros días posparto(calostro), leche de la primera semana(de transición) o de los diez días en adelante ( leche madura).
Varía además con la paridad el momento del día el momento de la lactada la dieta y el estado de nutrición materna.

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Composición del Calostro:
El calostro es un líquido amarillento claro que está presente en pequeñas cantidades desde los últimos meses de la gestación.
Tiene un gran valor nutritivo, en buena parte debido a su mayor contenido proteico, y posee más sales, menos grasas y menos azucares que la leche madura. Las proteínas que posee el calostro son en su mayor parte inmunoglobulinas que cumplen con importantísimas funciones de protección.
Composición de la leche madura
Alrededor del 10 a 14 día, la leche adquiere sus características definitivas aumenta su valor calórico a expensas del aumento de su contenido en grasas y azucares (lactosa) y se logra un apreciable volumen.
En el niño este momento coincide con la aparición de las llamadas deposiciones de transición.
La composición de la leche de madre es la ideal para alimentar al recién nacido, probablemente con excepción de los prematuros muy pequeños en los que debe asociarse su administración con formulas especiales, durante los primeros meses de vida.
Proporciona la velocidad de crecimiento optima para el niño durante el primer año de vida, es fácilmente digerida y absorbida favorece el vaciamiento rápido del estomago permite un buen funcionamiento intestinal y el desarrollo de una flora microbiana que protege al niño de la agresión de gérmenes patógenos.Si bien su contenido proteico es menor que el de la leche de vaca, estas proteínas son más adecuadas para el niño.
Esta composición permite una mayor disponibilidad biológica de la proteína por parte del niño, con un muy reducido gasto de energía para utilizarla.
Las grasa de la leche materna son mejor absorbidas y digeridas que las de la leche de vaca en los bebes de termino y en los prematuros debido a la mayor proporción de ácidos grasos poliinsaturados y a la presencia de enzimas o catalizadores, lipoliticcas que ayudan al intestino a su digestión.
Con respecto a los azucares o hidratos de carbono, el principal es la lactosa, aunque la leche humana posee otros que permiten que se forme en el intestino del niño un medio acido permanente, en el que no pueden crecer las bacterias patógenas.
No sucede lo mismo con la leche de vaca, que no posee tal capacidad de acidificación con lo que se pierde una barrera a la invasión bacteriana del tubo digestivo, causada pro gérmenes ingresados por vía oral, lo que predispone a los niños a padecer diarreas.
Esta acidez favorece además la absorción de otros componentes ( calcio, magnesio, fosforo, hierro) que se encuentran en la leche en optima proporción.